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ACTAS

DE LA

DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

EN CÓRDOBA

TOMO VI

BUENOS AIRES

IMPRENTA DE PABLO E. CONI É HIJOS, ESPECIAL PARA OBRAS

680 calle perú 680

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1889

CONTRIBUCION AL CONOCIMIENTO

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DE LOS

MAMIFEROS

FOSILES

DE LA

REPÚBLICA ARGENTINA

OBRA ESCRITA BAJO LOS AUSPICIOS DE LA ACADEMIA NACIONAL DE CIENCIAS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA PARA SER PRESENTADA Á LA EXPOSICION UNIVERSAL DE PARIS DE 1889

POR

FLORENTINO AME GEINO

Autor de Fii.ogrnia

Miembro activo de la Academia Nacional de Ciencias, Doctor Honoris Causa de la Facultad de Ciencias Físico- matemáticas de la Universidad Nacional de Córdoba,

Antiguo catedrático de Zoología y Anatomía comparada en la Universidad de Córdoba,

Ex-conservador de los museos de Paleontología, Antropología y Zoología de la misma Universidad, Ex-miembro académico de la Facultad de Ciencias Médicas, Ex-sub-clireetor del Museo de la provincia de Buenos Aires, Corresponsal del Instituto Geográfico Argentino, de la Sociedad Geográfica Argentina, etc., etc.

IMPRENTA DE PABLO E. CONI É HIJOS, ESPECIAL PARA OBRAS

680 CALLE PERÚ 680

1889

Concluyóse ele imprimir esta obra el 20 de Mayo de 1889

A Su Excelencia el Señor Presidente de la República

Doctor Don MIGUEL JUAREZ CELMAN

No olvida el autor los servicios recibidos de V. E., en su carrera científica , cuando erais Senador Nacional.

En prueba de agradecimiento, os dedica esta obra, colocándola bajo vuestra alta protección.

Florentino Ameghino.

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PRÓLOGO

La presente obra tiene por objeto dar una idea de las distintas faunas de mamí- feros, que se han sucedido en otras épocas en lo que hoy es el territorio de la República Argentina, y debe considerarse como una simple introducción que será mas tarde completada con el descubrimiento de nuevos materiales, y la aparición en el escenario de otras personas que, mas felices de lo que he sido y disponiendo de mayores recursos puedan en un cuadro mas vasto trazarnos un conjunto mas perfecto.

Desde hace quince años, vengo enriqueciendo la fauna de mamíferos extinguidos de nuestro suelo con numerosas formas de las que he publicado cortas descripciones, á menudo simples diagnosis, sin estar acompañadas de ilustraciones, siempre necesarias en este género de investigaciones, pero con el compromiso de ampliarlas é ilustrarlas tan luego como las circunstancias me lo permitieran. La conveniencia de cumplir tal compromiso, como la necesidad de reunir todos esos materiales en un conjunto que fuera accesible á los que se interesan en el adelanto de la ciencia, óá los que buscan en ellos datos geológicos que puedan servir afines industriales, era evidente, yen Febrero del año pasado (1888) decidí emprender este trabajo con el propósito de que pudiera que- dar concluido para figurar en la Exposición Universal que se inaugura en París en Mayo del presente año. La Academia Nacional de Ciencias de la República Argentina se ofreció á costear una parte de los gastos que exigía una obra costosa, que no me hubieran permitido llevar á buen término mis escasos recursos particulares; puse inmediata- mente manos á la obra, y hoy, después de 14 meses de trabajo incesante, al trazar estas líneas, tengo la satisfacción de dejar concluida la primera obra de conjunto que hasta ahora se haya publicado sobre los mamíferos fósiles de la República Argentina.

Sin duda dejará bastante que desear, y se notará mas de una imperfección, pero en una obra de estas proporciones, redactada, ilustrada é impresa en el corto término de un año, era imposible que llevara siempre á la par mi trabajo de redacción con el de los dibujadores, de los impresores y de los litógrafos. He hecho lo que huma-

VIII

MAMÍFEROS FÓSILES ARGENTINOS

ñámente me era posible. Pero el buen lino del lector, ayudado por la explicación de las láminas, salvará con facilidad esos vacíos é incorrecciones.

Consagrada esta obra al conocimiento de los mamíferos fósiles argentinos, se notará que también se encuentran incluidos en ella todos los actualmente existentes indígenas de nuestro suelo. Ello es debido, á que la mayor parte se encuentran igualmente fósiles, habiendo entonces creído útil citar todos los mamíferos argentinos existentes, con el objeto de hacer resaltar Jos claros, poniendo asi en evidencia cuáles son los que se han encontrado en estado fósil, la época de los terrenos en que han sido extraídos, y cuáles son los que por ahora á lo menos parecen presentarse como exclu- sivos de nuestra época; pero unas y otras, fósiles ó no, todas las especies actuales están simplemente enumeradas, pues su estudio minucioso no forma parte de la paleontología.

En un trabajo de conjunto de esta naturaleza, no podía extenderme en ciertos de- talles; asi que, de aquellas especies clásicas, como el Megatherium amcricanum , el Mylodon robustus, el Panochtus tuberculatus , etc., d escripias de una manera completa por Cuvier , Owen , Burmeister y otros sábios paleontólogos, solo doy un resúmen de sus principales caractéres, pues los que deseen mayores datos pueden encontrarlos en las obras publicadas de los mencionados autores, habiéndome extendido de preferencia sobre las especies y géneros nuevos ó muy poco conocidos.

Se notará igualmente que en la mayor parte de la obra solo lomo en consideración los cráneos, partes de cráneos ó la dentadura.

La razón es sencilla ; esas son las piezas que se recogen de preferencia porque son mas fácilmente determinadles, mientras que, los huesos del esqueleto, cuando no se encuentran acompañados de pedazos de cráneo ó de dentadura, si se trata de especies nuevas, no son fácilmente determinaba pudiendo agregarse que en muchos casos es con ellos hasta difícil de reconocer con seguridad el género. Es debido precisamente á la cantidad de huesos aislados que se han querido determinar sin conocimiento del cráneo, reuniéndolos á veces de varios individuos para montarlos en esqueleto, que se debe en gran parte la confusión de ciertas especies pampeanas, habiéndose así armado esqueletos híbridos de los que no se han vuelto á encontrar ni se encontrarán iguales. El ejemplo de la coraza del Glyplodon clavipes del Museo de Cirujanos de Londres al que se ha ingertado una cola de Hoplophoms quedará célebre.

En cuanto á los esqueletos montados en los museos con restos de individuos distintos, en la generalidad de los casos lo son con huesos de individuos de especies diferentes. Así todos los huesos de Lestodon, han sido atribuidos al Lestodon armcitus , mientras que hay varias especies del mencionado género. Todos los esqueletos de Scelidolherkm que conozco, considerados como Scelidotherium leptocephalum, son, con excepción de uno solo,

PRÓLOGO

IX

el que ha descrito Burmeister en la Osteología de los gravigrados, formados con restos de individuos de dos especies distintas, el verdadero S. leptocephalum y el S. Bravardi, á la que pertenece el esqueleto dibujado por Burmeister. Otro tanto sucede con los esqueletos de Mylodon , Pseudolestodon, etc.

Por otra parte la recolección de huesos fósiles habiéndose vuelto una industria hasta cierto punto lucrativa, á lo menos para aquellos que la hacen bajo un punto de vista mercantil, los coleccionistas salvo rarísimas excepciones, han contribuido no poco á esta confusión, pues siendo muy raro encontrar esqueletos completos, para obtener un precio mas elevado han tratado siempre de completarlos con restos de otros indivi- duos, que, desgraciadamente, no siempre eran de la misma especie.

Los esqueletos que se encuentran en estas condiciones, no deben ser tomados en cuenta para nada, y es mil veces preferible dejarlos incompletos, que completarlos con huesos sueltos de otros individuos, délos que no se tenga completa seguridad de que proceden de una misma especie. Y la determinación de los huesos aislados, es por eso mismo trabajo sumamente lento y de muchos años, pues solo pueden irse repartiendo, á medida que se encuentran piezas parecidas en contacto ó articuladas con partes características, como lo son casi siempre los cráneos, las mandíbulas y la denta- dura.

Por esto es que he pasado por alto una infinidad de piezas sueltas, pues así, repo- sando mi trabajo mas ó menos sobre la repetición de las mismas piezas, es evidente que no puedo haber incurrido en exageración en el número de especies, y que muy pocas pueden ser las puramente nominales.

No por eso dejará de estar mi obra exenta de errorés, pues solo los que no trabajan no los cometen, y en las investigaciones paleontológicas sobre los mamíferos extinguidos, por mas tino que en ellas se desplegue, se incurre con facilidad en falsas determina- ciones ó identificaciones erróneas.

Los objetos que se encuentran en la mayor parle de los yacimientos fosilíferos, son generalmente piezas sueltas, dientes aislados, fragmentos de mandíbulas y huesos de todas clases, reunidos á menudo sin orden alguno, de manera que no se puede afirmar quedos de ellos pertenezcan á un mismo individuo.

En tales condiciones, y á pesar de lo que se ha dicho de la ciencia del gran Cuvier, se tropieza en este caso con grandes dificultades. Tratándose de familias repre- sentadas por varios géneros muy cercanos, mas ó menos del mismo tamaño, y cada género con varias especies, todas ellas conocidas solo por reducidas partes del es- queleto ¿cómo poder distinguir los huesos que pertenecen á cada género y á cada es- pecie?

No siempre es fácil en medio de un cúmulo de piezas parecidas, reconocer qué muelas

X

MAMÍFEROS FÓSILES ARGENTINOS

de la mandíbula inferior deben corresponder á una especie fundada sobre muelas superiores, ó vice-versa, qué muelas superiores corresponden á una especie fundada sobre muelas inferiores, ó qué premolares corresponden á ciertos verdaderos molares, ó cuál es el tipo de los incisivos que corresponde á dos ó mas especies parecidas en lo demás de la dentadura, etc., etc.

Estas dificultades se presentan á cada paso. No se puede fundar sobre cada parte distinta del esqueleto ó de la dentadura una especie, pues estas se multiplicarían mucho mas allá de su número real, de modo que luego, á medida que se descubrieran nuevos materiales sería necesario irlas reuniendo de á dos, de á fresó mas en una sola, dejando detrás una lista de nombres y de sinónimos que fueron y son siempre el verdadero escollo que se opone á los progresos de la clasificación sistemática. Ni tampoco es posible siempre determinar si varias partes distintas que tienen entre ciertas analogías per- tenecen realmente á una sola y única especie, ó se refieren á dos ó mas especies afines.

En todo caso declaro que me ha guiado desde el principio hasta el fin, el pro- pósito bien determinado de no crear especies nuevas sin motivo bien justificado; que he tratado, tanto cuanto me ha sido posible de referir los nuevos restos á las espe- cies ya establecidas, y de reunir bajo un mismo nombre las partes distintas y aisladas que me parecían debían referirse á una misma especie.

En vista de las dificultades mencionadas, no es imposible haya incurrido en algunos errores, y que algunos de los restos descritos bajo un mismo nombre, puedan quizás mas tarde ser reconocidos como pertenecientes á especies distintas. Cuando eso suceda, los naturalistas y especialmente los paleontólogos que no ignoran las dificultades que para la determinación ofrecen las piezas encontradas en tales condiciones, no dudo sabrán mostrarse indulgentes, disculpándome de esos errores.

La masa de materiales que he tenido que reunir y consultar es enorme, como lo atestigua el hecho de que haya enumerado en mi Irabajo unas 570 especies de mamí- feros fósiles argentinos, de las que mas de 450 han sido fundadas por mí. Pero es justo declarar que, por mi solo esfuerzo, jamás hubiera podido alcanzar tan brillante resultado, que es debido á la cooperación valiosa de una falange de colaboradores, que, de la manera mas espontánea y desinteresada me han suministrado la mayor parte del material, y que sería ingratitud no recordar acá sus nombres.

Debo mencionar en primera línea mi hermano Carlos Ameghino que me ha acompa- ñado en estas investigaciones un considerable número de años, y ha luego recorrido en busca de fósiles los territorios mas desiertos é inhabitables de la República, ha- biendo descubierto él solo mas de la tercera parte de las especies de mamíferos fósi- les argentinos hoy conocidos. El Dr. Oscar Doering, catedrático en la Universidad

PRÓLOGO

XI

de Córdoba, quien, en su calidad de Presidente déla Academia Nacional de Ciencias de 1a. República Argentina, no ha cesado un solo momento de prestarme su valioso concurso. El Señor Pedro Scalabrini, profesor en la Escuela Normal del Paraná y Director del Museo provincial de Entre Ríos, que ha puesto á mi disposición la rica colección de fósiles oligocenos recogidos por él en las barrancas de la misma localidad. Los señores Juan R. Ambrosetti, gefe de la sección zoológica, y Toribio E. Ortiz gefe de la sección paleontológica, del mismo Museo, infatigables colaboradores del profesor Scalabrini, que han recogido un considerable número de materiales que han puesto sin reserva á mi disposición. El eminente profesor Alberto Gaudry, miembro del Instituto y Director de la sección palentológica del Museo de Historia Na- tural de París, que para facilitar mis estudios me ha obsequiado con una magnífica colección de moldes en yeso de fósiles típicos de Rueños Aires conservados en aquel Museo. El Dr. Enrique Gervais, gefe de los trabajos anatómicos del Laboratorio de anatomía comparada en el Museo de Historia Natural de París, quien ha colaborado en mis primeras determinaciones, y me ha comunicado un cierto número de dibujos inéditos de fósiles pampeanos, particularmente una colección de dibujos y manuscritos dejados por el malogrado Bravard. El Teniente Coronel Dr. Luis Jorge Fontana, Gobernador del territorio del Citubut, que ha puesto en mis manos todos los fósiles reunidos en su exploraciones en la Patagonia central. El Dr. Adolfo Doering, miembro de la Academia Nacional de Ciencias y catedrático en la Facultad de Ciencias físico-matemá- ticas déla Universidad de Córdoba, quien me ha facilitado fósiles de distintas procedencias, me ha acompañado repetidas veces en mis escursiones y me ha comunicado preciosos datos geológicos. El Teniente de Navio Carlos M. Moyano, ex-gobernador del territorio de Santa Cruz, que me ha entregado todos los fósiles por él recogidos en la Patagonia austral. El Dr. Eduardo L. Holmberg, miembro de la Academia Nacional de Ciencias, Director del Parque 3 de Febrero, que repelidas veces me ha obsequiado con fósiles de distintas proce- dencias, entre ellos los primeros restos del Pachyrucos bonaeriensis. El Teniente General Julio A. Roca, ex-Presidente de la República, á quien debo la comunicación de las prime- ros huesos de dinosaurianos descubiertos en nuestro territorio, quien los había recibido del comandante Buratowich, descubrimiento importante que ha servido de fundamento para la determinación de los horizontes de la formaciones terciarias antiguas. El Dr. Ar- turo de Seelstrang, miembro de la Academia Nacional de Ciencias, Décano de la Fa- cultad de ciencias físico-matemáticas de la Universidad de Córdoba, quien me ha co- municado varios fósiles de los alrededores de la ciudad de Córdoba. El Dr. Esta- nislao S. Zeballos, miembro de la Academia Nacional de Ciencias, diputado nacional, quien continuamente me ha entregado todos los fósiles que ha podido reunir. El Dr. Carlos Spegazzini, miembro de la Academia Nacional de Ciencias, profesor en el

XII

MAMIFEROS FÓSILES ARGENTINOS

Colegio Nacional de La Plata, á quien debo un cierto número de fósiles interesantes procedentes de las excavaciones del puerto de La Plata. El Dr. Domingo Lovisato, miembro corresponsal de la Academia Nacional de Ciencias, Catedrático en la Univer- sidad de Cagliari, que me ba comunicado todos los fósiles que recogió en sus via- jes en la provincia de Buenos Aires, Patagonia y Tierra del Fuego. El Dr. Brac- kebusch, miembro de la Academia Nacional de Ciencias, catedrático de mineralogía y geología en la Universidad de Córdoba, que me ha comunicado varios fósiles de los valles de la Sierra de Córdoba. El Dr. Bodenbender, conservador del Museo paleon- tológico de la Universidad de Córdoba, que me lia obsequiado con varias piezas interesan- tes procedentes de los alrededores de la misma ciudad. Los señores Ramón Lista, miembro de la Academia Nacional de Ciencias, Gobernador del territorio de Santa Cruz, y Capitán Cándido Eyroa ex-secretario de la misma Gobernación, quienes han prestado á mi hermano Garlos Amegliino en su expedición á la Patagonia austral, la mas decidida cooperación. El señor Félix Lynch Arribálzaga, miembro de la Aca- demia Nacional de Ciencias, entomologista distinguido, quien me ha comunicado inte- resantes yacimientos fosilíferos de la región snd de la Provincia. El presbítero Gerónimo Lavagna, director del Museo politécnico de Córdoba, que ha puesto á mi disposición los nu- merosos materiales por él recojidos. El señor León Lelong Thévenet, infatigable coleccio- nista residente en la ciudad del Paraná, quien ha igualmente puesto á mi disposición todo el gran material de que dispone, en el que hay piezas verdaderamente inte- resantísimas. — El erudito ex-Director de la Biblioteca y del Archivo nacional, señor Ricardo Trelles, que me ha comunicado varios fósiles de la colección Bravard. El erudito publicista Dr. D. Andrés Lamas, que ha puesto á mi disposición los materiales de que dispone, y me ha comunicado diversos dibujos inéditos de fósiles, que fueron del conocido presbítero é historiador oriental Dámaso Larrañaga. El señor Enrique de Cárles, naturalista viajero del Museo Nacional, que me ha facilitado diferentes ma- teriales de comparación indispensables. El señor José M. Muñíz que ha depositado en mis manos todos los manuscritos de su malogrado padre, el Dr. Francisco Javier Muñiz, el primer argentino que se ocupó en el estudio de los fósiles de nuestro suelo. El señor Santiago Pozzi, primer preparador de paleontología en el Museo de La Plata, quien en el corto espacio de tiempo que permanecí en ese establecimiento, me ha pres- tado en el estudio de los fósiles pampeanos, todo su valioso concurso. El capitán de ingenieros militares (hoy Teniente Coronel) D. Jorge Rhode que me ha obsequiado con una considerable cantidad de fósiles recojidos por él en los territorios de la Pampa y de la Patagonia setentrional, que solo ha podido trasportar á costa de grandes sacri- ficios. — El Capitán Antonio Romero, que me ha obsequiado con distintos fósiles proce- dentes de los territorios del Chaco y del Neuquen, entre ellos los primeros restos del

PRÓLOGO

XIII

jiganlesco paquidermo llamado Pyrotherium. El ingeniero E. Godoy que me ha facilitado algunos fósiles procedentes del interior de la República. El distinguido historiador Dr. Angel Justiniano Carranza, auditor general de guerra, que ha puesto á mi disposición los fósiles que conserva en sus colecciones. El distinguido Dr. Christian Heusser, autor de un notable ensayo físico sobre la provincia de Buenos Aires, que me ha comunicado interesantes materiales procedentes de distintos puntos de la provincia. El Dr. Jorge Claráz, colaborador del Dr. Heusser en el ensayo mencionado, que me ha comuni- cado interesantísimos d^tos geológicos recojidos en sus viajes. El señor Emilio Carba- jal, Director del Instituto Mercantil, que ha puesto á mi disposición la colección de fósiles pampeanos que ha reunido en el establecimiento. Mi hermano Juan Ameghino, que me ha entregado varios fósiles interesantes recojidos por él en la provincia de Buenos Aires y en la República Oriental del Uruguay. El hábil coleccionista Señor San- tiago Roth que me ha facilitado varios objetos que me eran necesarios y una serie de fotografías de las piezas mas interesantes de su colección. El Dr. Cristafolleti que me ha obsequiado con varias piezas interesantísimas procedentes de la excavaciones del puerto de La Plata. El Señor Angel Fiorini, que ha puesto su colección á mi disposición, en la que he encontrado objetos importantes procedentes de las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba y el Norte de la República. El Señor José Varas de la redacción de La Nación, á quien debo un interesante tubo de Hoplophorus procedente del partido del Monte. El Señor José Larroque, coleccionista, que me ha facilitado varias piezas procedentes del Oeste y Norte de la provincia. La señora Petrona Eguía de Molina, que ha puesto á mi disposición la numerosa colección de fósiles argentinos que fué del finado Manuel Eguía, á quien tanto debe la paleontología ar- gentina.— El Señor Julio Migoya que me ha facilitado algunas piezas interesantes, entre otras, muelas superiores del Mastodon rectas. La señora Eloísa González de Andrade, viuda del malogrado poeta Olegario V. Andrade, que me ha proporcionado distintas piezas, entre otras, el tubo caudal del Plohophorus orientalis. Por fin, no puedo omitir tam- poco el nombre del eminente Director del Museo Nacional Dr. Germán Burmeister, por haberme permitido el uso de la biblioteca del establecimiento, la mas rica sobre la materia, que exista en el país. Los caballeros mencionados, y aquellos que involunta- riamente haya olvidado ó que por distintas causas no haya podido recordar acá sus nom- bres, al hacerme un servicio, lo han hecho igualmente ala ciencia. Reciban todos la ex- presión sincera de mi mas profundo reconocimiento. Pero si es justo que tribute un homenage y manifieste mi gratitud hacia los que me han ayudado, es igualmente equitativo mencione la única excepción, la del Dr. Francisco P. Moreno, Director del Museo de La Plata, que no ha omitido esfuerzo para impedir la realización de mi trabajo, lo que ha alcanzado en parte, pues á él se debe que un cierto número de

XIV

MAMÍFEROS FÓSILES ARGENTINOS

especies fundadas por en publicaciones anteriores, no estén acompañadas de ilustra- ciones, por encontrarse los materiales por reunidos, en el Museo de que por desgracia para la ciencia es él Director.

Florentino Ameghino.

Buenos Aires, Marzo de 1889.

Nota. No hubiera dicho una palabra al respecto, si no fueran los compromisos morales contraidos con el mundo científico, que, de no cumplirlos me perderían por completo en la estimación de los hombres de ciencia y concluirían con la pequeña reputación cientí- fica que pueda haber adquirido siempre que una causa mayor ajena á mi voluntad no justificara tal falta de cumplimiento. Esa causa mayor es la actitud del Dr. Moreno en cuyo poder (en el establecimiento que él dirije), se encuentran los materiales que había reunido para dar cumplimiento á la palabra empeñada.

Mi pluma se resiste, á menos que no me vea obligado á ello, ¿i trazar las causas que han motivado mi alejamiento de dicha persona, pero transcribo á continuación algunos documentos que constituyen el epílogo, y bastan para disculparme ante mis colegas.

La Plata, Enero 17 de 1888.

Al Exmo. Señor Ministro de Obras Públicas, Dr. D. Manuel B. Gonnel.

Cuando á mediados de 1886 fui nombrado Secretario sub-director del Museo de la provincia, acepté por repetidas instancias de su Di- rector el Dr. Francisco P. Moreno, quien con un cúmulo de promesas consiguió hacerme abandonar un empleo en el que gozaba de mayor sueldo, de mas libertad y de mayores elementos de trabajo.

Al Dr. Moreno le constaba que me había dedicado especialmente al estudio de los vertebrados fósiles de la República Argentina, y acepté el cargo que se me ofrecía con la condición de poder continuar mis trabajos y creyendo que esa posición me sería ventajosa para propender á un conocimiento científico de la paleontología estratigráfica de la República, pero me engañaba... Pasó todo el año 86 ocupado en el trabajo puramente material del arreglo de las coleciones en la esperanza de que al siguiente aparecerían los prometidos Anales del Museo ; como pasarán sin duda el 88 y el 89, y si alguna vez dicha publicación llega á aparecer, á juzgar por el carácter del Señor Moreno, serán probablemente algunas entregas de costosas ilustraciones que agolarán fondos sin resultado científico práctico.

No he exigido del Señor Director del Museo que costeara la impresión de mis trabajos; he pedido simplemento lo que á nadie se podría negar sin cometer una injusticia, que, mientras el museo no tuviera publicaciones propias, me permitiera que yo publicara mis estu- dios en la forma que me fuera mas conveniente, contestándome que no permitiría la descripción é ilustración de objetos del estableci- miento fuera de los Anales del Museo , y como estos se publicarán quien sabe cuando, mis estudios saldrían, esto si se publicaran al- guna vez, cuando ya no tuvieran interés, ó cuando fuera necesario empezarlos de nuevo, como me sucede ahora con la Monografía de los toxodontes, impresa en Mayo del 87, páralos Anales del Museo, pero de la que solo he repartido un limitadísimo número de ejem- plares. Las investigaciones científicas marchan tan de prisa que ese trabajo en gran parte ya solo tiene un valor histórico, y su distribución por el Museo un año ó dos después de impreso será, por no emplear otros términos, sencillamente una ridiculez.

No puedo avenirme á este papel, pues no necesito del beneplácito ni del visto bueno del Dr. Moreno, para cumplir con mi deber hácia la sociedad, pues solo personas dominadas por un egoísmo desmedido pueden guardar para los resultados de sus trabajos, ó poner tra- bas á otros para que no los den á la publicidad.

Habíame propuesto concluir este año el catálogo de los mamíferos extinguidos de la República Argentina, acompañado de una descrip- ción de todas las especies hasta ahora conocidas, de sus relaciones fdogénicas y de su distribución geológica y geográfica, trabajo de la mayor importancia científica por cuanto vendría á ser la base de la división estratigráfica de los terrenos sedimentarios de nuestro suelo, cuyos datos serían preciosos para una multitud de industrias.

Ese trabajo lo llevaré á cabo á pesar de todo, con la única diferencia de que no será tan completo como si hubiese podido disponer de las colecciones del Museo; pero no puedo dispensarme de poner en conocimiento de V. S. cuales son los materiales cuyo acceso se pretende negarme.

Esos materiales son mi antigua colección particular comprada por el Exmo. gobierno á instancias del Dr. Moreno, áquienie consta no quería enajenarla, pues tenía un vago presentimiento de lo que iba á suceder, y que acepté por ella lo- que buenamente se me ofreció; son los objetos que recogí personalmente en Monte Hermoso, siendo empleado del Museo, pero por cuyo viage no he cobrado un centa- vo, siendo por consiguiente dichos objetos de mi propiedad: son por último las colecciones que acaba de traer mi hemano Carlos Ame- ghino de la Patagonia austral, por cuyo trabajo ha recibido una recompensa pecuniaria irrisoria, siendo luego despedido del estableci- miento, viaje que ha hecho á instancias mias, y cuyo buen resultado se debe, no tanto á los escasos fondos suministrados por el museo, cuanto á mis relaciones personales que le han proporcionado gratuitamente en aquellas regiones los medios de trasporte necesarios, sin los cuales la expedición hubiera sufrido un fracaso total.

PRÓLOGO

xv

Vine al Museo animado de la mejor buena voluntad, y durante el tiempo que he permanecido en él, no he omitido esfuerzos, aunque inútiles, para tratar de regularizar su marcha interna.

Hoy puedo decir que he sufrido acá la mas grande decepción de mi vida. . . mi permanencia en el museo es ya inútil é incompatible con la de un director dominado por sentimientos de swpérflua ostentación y alucinaciones de grandeza, que de continuar serán en nuestro país una rémora desastrosa á las investigaciones científicas de carácter sério y desprovistas de charlatanería.

En vista de lo expuesto, tengo el honor de elevar á V. S. mi renuncia indeclinable del cargo de secretario sub-director del museo; pero como los estudios que tengo empezados tienen un fin de utilidad pública, práctico y cientifico á la vez, pido lo que es justicia, se me conceda el derecho de completar mis trabajos ordenando al director del Museo ponga á mi disposición las colecciones de paleonto- logía en las horas en que el establecimiento está abierto al servicio público.

Ruego al Señor Ministro quiera recibir la expresión de mi mas profundo respeto y consideración.

Florentino Ameghino.

Partícula!'.

La Plata, Enero 31 de 1888.

Al Dr. D. Manuel B. Gonnet, Ministro de Obras públicas de la provincia.

Muy respetable señor :

He reflexionado sobre lo que V. E. tuvo la deferencia de proponerme el sábado último, y encuentro que lo que se me exige no se ajusta á mi carácter acostumbrado siempre á llamar la cosas por sus nombres.

Si en mi nota se hubiera deslisado involuntariamente alguna palabra ofensiva para el Exmo. Gobierno, no titubearía un instante en da las satisfacciones que se me exigieran, pero pedirme que modifique los términos de mi renuncia de sub-director del Museo, motivada por los procedimientos irregulares del Dr. F. P. Moreno como Director, cuando tengo mi conciencia tranquila y la convicción de haber cumplido con mi deber, me parece poco correcto, ó á lo menos poco decoroso para mi nombre si me prestara á ello.

El conflicto sobrevenido con el Director del Museo tiene mayor trascendencia que la que sin duda le ha dado el recto é ilustrado Go- bierno de que V. E. forma parte, y por su naturaleza está destinado á salvar los límites de la Provincia y de la República, para ser juz- gado en todas partes del mundo civilizado en donde haya personas que sigan con interés el movimiento científico de los distintos ramos del saber humano que mas ó menos directamente se ligan á los estudios para cuyo fomento fué creado el Museo de La Plata.

Después de haber aparecido en las columnas de los periódicos el texto de mi renuncia, después de haber recibido de personas respe- tabilísimas de distintos puntos de la República la expresión de su sentimiento por mi separación del Museo acompañada por la aproba- ción de mi actitud como la única que ponía á salvo mi dignidad personal y mi humilde reputación científica, y cuando tengo la con- vicción de que me asiste la razón como lo demostraré en oportunidad probando que el Dr. F. P. Moreno ha faltado á su palabra de caballero, juzgo infinitamente mas honroso para mi ser destituido del empleo que desempeñaba, que modificar ios términos de mi renun- cia, á lo menos en lo que al Director del Museo se refieren.

Si mi destitución en estas condiciones llega á considerarse motivo suficiente para que no se me permita el acceso de las colecciones para proseguir mis estudios, paciencia!. .. se me negará lo que espontáneamente me ofrecen los museos del extrangero ! Trataré en- tonces de pasarme de esos materiales, así á lo menos, cuando no pueda completar á mi satisfacción algún trabajo, siempre me quedará a escusa de que ello es debido á la prohibición de consultar las colecciones del Museo, y, que los que disponen de ellas como propie- dad particular hagan luego mejor.

Agradezco infinito los móviles que han impulsado á V. E. á tenerla deferencia de pedirme el retiro de mi renuncia en la forma expre- sa, y con el mayor sentimiento por no poder acceder á tal deseo, créame siempre sumas respetuoso y atento servidor Q. B. S. M.

Florentino Ameghino.

La Plata, Febrero 25 de 1888.

Habiendo presentado renuncia del puesto de secretario sub-director del Museo de esta ciudad D. Florentino Ameghino, y estando dicha renuncia concebida en términos cuya inconveniencia, respecto del Director de esa repartición, no puede dejarse sin correctivo, el Poder Ejecutivo.

DECRETA

Art. Io. Devuélvasela renuncia interpuesta y exonérese del puesto de secretario sub-director del Museo á D. Florentino Ameghino.

XVI

MAMÍFEROS FÓSILES ARGENTINOS

Art. 2o. Sin perjuicio de lo anterior, el señor Ameghino podrá en las horas y dias en que el Museo está abierto para el público, estu- diar las colecciones de paleontología que allí existen, de acuerdo á los reglamentos del establecimiento.

Comuniqúese, etc.

M. PAZ.

Manuel B. Gonnet.

Reglamentos del Museo nunca han existido. Pocos dias después de publicado el precedente decreto, el Museo de La Plata, abierto an- tes al público todos los dias, cerraba sus puertas con el pretexto de una exposición industrial que se había abierto en parte de los salo- nes. Concluida la exposición mencionada, se anunció que no se abriría al público hasta el 19 de Noviembre del mismo año en cuya fecha se haría su quinta ó sexta inauguración, lo que no puedo precisar pues ya he perdido la cuenta de ellas. El 19 de Noviembre, sexto aniversario de la fundación de La Plata, se abrieron en efecto las puertas del Museo declarándolo su director abierto al servicio público, pero habiéndose probablemente notado mi presencia, fueron luego cerrados los salones destinados á la paleontología, quedando sin duda reservados para otra inauguración (pues parece reserva una para cada nuevo gobernador de la provincia), que no estaría de mas anun- ciara á la manera de los saltimbanquis de teatro, como la última representación.

Omito comentarios sobre el inusitado é injustificable proceder del director del Museo, pues no encontraría en nuestra lengua términos cultos suficientemente severos para expresarlos.

ÍNDICE DE MATERIAS

Páginas

Resumen histórico 1

Algunas palabras sobre la nomenclatura zoológica aplicada á

la paleontología , .. 9

Resúmen geológico . 13

Cuadro de las formaciones cenozoicas de la República Ar- gentina 14

Límites entre las formaciones secundarias y terciarias 15

Piso pehuenche 15

Formación santacruzeña 16

Piso sub-patagónico 16

Piso santa-cruzeño 17

La formación basáltica y el antiguo continente patagónico.. 19

Formación patagónica 20

Piso paranense 20

Piso mesopotámico 21

Piso patagónico 22

Formación araucana 23

Piso araucano 21

Piso hermósico 25

Piso pehuenche 26

Formación pampeana 27

Piso pampeano inferior ó ensenadense 20

Piso pampeano medio ó belgranense 3L

Piso pampeano superior ó bonaerense 32

Piso pampeano lacustre ó lujanense 33

Formación tehuelche ó erótica 36

Rodados de la Patagonia y época glacial 36

Terrenos post-pampeanos 37

Piso querandino 38

Piso platense 39

Piso aymará 40

Piso ariano 42

MAMMALIA

DIT11EMATA

HETER0D0NTA

PLAIVUIVGULATA

Anthropoidea 45

HOMINIDA 45

Resúmen de nuestros conocimientos sobre el hombre fósil argentino 45

Páginas

Reseña histórica

Cuadro de las subdivisiones de la época antropozoica en el

Plata

El hombre en la época cuaternaria

Época mesolítica

Arroyo de Frias

Cañada de Rocha

Partido de Juárez.

Rio Negro de Patagonia

Córdoba

Época paleolítica

Tandil

Montevideo

Córdoba

Lobos

Villa de Lujan

La Plata

Bahia Blanca

Época eolítica

El hombre en el terciario superior ó plioceno

Piso lujanense ó pampeano lacustre

Mercedes

Arroyo de Marcos Diaz

Villa de Lujan

Azul

Bahia Blanca

Piso bonaerense ó pampeano superior

Villa de Lujan

Mercedes.

Arroyo Samborombon

Rio de Arrecifes

Rio Carcarañá

Córdoba

Piso belgranense ó pampeano medio

Villa de Lujan

La Plata

Piso ensenadense ó pampeano inferior

Buenos Aires

La Plata.

Condiciones de existencia del hombre durante la época pam- peana ó pliocena

El hombre de la época miocena y sus vestigios en la forma- ción araucana

Caractéres físico-osteológicos del hombre fósil argentino. . .

Restos humanos del cuaternario superior

Restos humanos del cuaternario inferior

Restos humanos del piso lujanense

Restos humanos del piso bonaerense

Restos humanos del piso ensenadense

Caractéres del precursor ó de los precursores del hombre en la época miocena

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XVIII

MAMÍFEROS FÓSILES ARGENTINOS

Simioidea

Platyrrhini

Cebidce

Mycetes

carayá

Cebus

libidinosus

Pilhecidce

Nyctipithecus

felinus

Arctophiteci..

Hapalidce

Hapale..

penicillata

Prosimia

Eosimia

Daubentonioidea

liolodonta

Condilarthra

Platyarthra

Observaciones generales sobre los Planungulados

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UNGUICULATA

TR0G0D0NTA

Tseniodonla

Tillodonla

Trogosa

Hodentia

Lacomorpha

Leporidce

Lepus

braziliensis

aff, braziliensis. .

SciUROMORPHA

Myomorpha

Hesperomyidoe . .

Reithrodon

typicus

typicus fossilis. . cuniculoides chinchilloides. . .

Ptyssophorus

elegans

Oxymycterus

rofus

rufus fossilis

impexus

Habrotbrix

arenicola

arenicola fossilis

micropus

obscuros

internus

Calorays

griseo-flavus

Bravardi

elegans

anguya

canescens

xantorhinus

longicaudatus. . . magellanicus. . . .

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Calomys xanthopygos bimaculatus. . . .

flavescens

auritus

Holochilus

vulpinus

multannus

Bothriomys

catenatus

Hesperorays

tener

molitor

Tretomys

atavus

Necromys

conifer

HvSTRIf.OMORPHA

Pnradoxomid(R

Paradoxomys

cancrivorus

patagónicas . . . .

Cercolabidce

Acarerays

murinus. . . . . . .

messor

minutus

minutissimus. .

Sciamys

principalis

varians

Steiromys

detentus

duplicatus

Sphingurus

prebensilis

insidiosus

Dasyproctidae .

Dasyprocta

Azarae.

Echinomyidae

Myopotamus

coypus

coypus fossilis.

priscus

paranensis

diligens

Neoreomys

australis

indivisus

decisus

insulatus

Scleromys

angustus

Adelphomys

candidus

Stichomys

regularis

constans

Spaniomys

riparius

modestus , .

Tribodon

clemens

Eumysops

plicatus

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